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Tu tienda online

Tu catálogo tiene una versión pública que puedes compartir con un enlace. El cliente entra, ve lo que vendes y cierra la compra escribiéndote.

Es una mini-tienda: no cobra en línea, lleva la conversación a tu chat, que es donde tú ya sabes vender.

En Ajustes → Negocio → Enlace de la tienda.

Eliges tu enlace —la parte final de la dirección— y lo guardas. Reglas:

  • Solo minúsculas, números y guiones.
  • Al menos 3 caracteres, hasta 40.
  • Tiene que estar libre: si otro negocio ya lo tomó, elige otro.

Conviene que sea el nombre de tu negocio, corto y fácil de dictar por teléfono: pizzerialaroma, no pizzeria-la-roma-sede-centro-2024.

  • En la biografía de Instagram — el clásico “link en la bio”, pero que realmente muestre lo que vendes.
  • En tu estado de WhatsApp.
  • En tus publicaciones cuando alguien pregunta precios en comentarios.
  • En tu tarjeta o volante, incluso como código QR.

Tu catálogo con nombres, precios, descripciones y categorías — todo lo que cargaste en Productos y servicios. Solo se muestran los ítems activos.

Cuando quiere comprar, te escribe. Ahí entra tu agente y toma el pedido.

La tienda es un espejo de tu catálogo: no se administra aparte. Todo lo que cambies en Productos se refleja ahí.

Por eso vale la pena:

  • Desactivar lo que no tienes. Nada peor que un cliente que se entusiasma con algo agotado.
  • Descripciones cortas y claras. En la tienda no hay quién explique; el texto trabaja solo.
  • Precios al día. Lo que ve publicado es lo que va a esperar pagar.

El cliente típico no quiere preguntar “¿qué tienen?” y esperar. Quiere mirar, decidir y después escribir. La tienda le deja hacer justamente eso, y llega al chat con el pedido ya decidido — que es la conversación más fácil de cerrar.